19.10.06

Más madera.


Detrás de las banderas siempre está el dinero. Los intereses económicos legitiman los Nacionalismos, que son una exaltación sentimental, una simplificación ideológica y un pan y circo para divertimento de la gentuza.
Es obvio que las clases sociales podridas de dinero empatizen con las banderas, pues con ellas manipulan a los obreros: se justifica el dominio ideológico hermanando con trapos de colores a dos clases sociales que no tienen nada en común, porque interesa mantener un orden jerárquico, estamental.
Las banderas ondean al viento, las multitudes vociferan con fervor, los políticos vomitan patria mientras las élites económicas nos siguen sometiendo con un estúpido sistema social perfectamente organizado.

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