Si os digo la verdad, jamás he entrado en la catedral de la Almudena.
Pero es salir de Madrí, y una fuerza inexplicable hace que me meta en las catedrales de otras ciudades, manque sea pagando, como en el caso de la de Sevilla.
Bueno, el caso es que fui a Sevilla y entré en su catedral. Mu grande, mu bonita, mu fresquita, (andaba por ahí la tumba de Colón, de oficio descubridor), y de pronto algo llamó poderosamente mi atención, (como la de otros cientos de turistas que allí estaban): El magnífico
Retablo Mayor de la Catedral.
Impresionante. La gente estaba como extasiada. Pero no se que extraños mecanismos rigen mi cerebro que la primera idea que me vino a la mente fue ésta:

Como veis, adquiriendo papeletas para ir al infierno.