El hecho de crear un ministerio de la igualdad (o sólo de) es como decirte que se esta haciendo política de diseño, política de autor, política de estrella michelín. No es lo propio. Se supone que este tema, en un estado serio y verdaderamente de izquierdas, ya tiene que estar integrado en la forma de proceder y cultura de todos los ministerios... y también se supone que existen mecanismos lo suficientemente competentes para proteger este principio, la igualdad.
El problema de crear un ministerio a modo de complemento de última moda de un gobierno y como instrumento de márqueting o marca de un partido político, con su ministra y con todos los funcionarios de que se habrá dotado este ministerio, es que tienes a un montón de gente (que cobra un pastón) pensando en medidas y programas para justificar su sueldo y su existencia. Y la que más, esta.

Y cuando no se tiene nada que justificar pasa lo que pasa. La MIEMBRA es uno de los resultados. No quiero parecer excesivamente “Revertiano” en esto del lenguaje, pero es que a mi me toca de muy cerca.
Hablo ahora ya en primera persona. Cuando tengo que hacer algún proyecto he de estar más “al loro” de usar (o no usar) tal o cual término o tal o cual eufemismo o maquillar según que situación con términos politicamente correctísimos, que de hacer un proyecto de calidad en si. Porque es por ahí por el único sitio por donde te pueden pillar. Por el lenguaje. Se han especializado en eso nuestros gestores, en eso y nada más. De hecho parece que es lo único que les importa: La galería. La pasarela de conceptos chuipguais que no dicen nada (eso si, valen una pasta acuñarlos). La calidad técnica y factibilidad del proyecto muchas veces pasa a un segundo plano.
Todo esto del lenguaje extremadamente políticamente correcto creo que lleva a:
-Que una caterva de funcionarios mantengan su “legimitmidad” sólo por ser los únicos que saben manejar un lenguaje que ellos mismos se han inventado y que exigen utilizar a los demás so pena de ser etiquedado de prejuicioso y facha mental. Tragas o estás descalificado.
-Que se lleguen a crear conceptos absurdos como por ejemplo, y esto es real, “USUARIADO”, ya que el termino usuario, es masculino y por lo tanto discriminador del sexo femenino.
-Que para referirse a una realidad cruda (como pueden ser problemas de integración, marginalidad o analfabetismo), se inventen eufemismo endulzados (dentro de poco ya necesitaremos un diccionario nuevo), que más que de una realidad parezca que estés hablando de la gestión de los elfos del bosque cuando llegan al lago de los osos amorosos a celebrar el cumpleaños de Papa Pitufo.
-Que se desforeste el amazonas, porque lo que antes ocupaba un párrafo, ahora, entre tanto término nuevo y eufemismo, ocupa dos.
-Y por último, que la Administración se gaste un montón de pasta en proyectos sociales chupiguais y perfectos en presentación y forma pero que no abordan ni de coña los problemas reales de las personas. Con toda la faena que hay por hacer.
La evolución es necesaria. Adaptarse o morir. Pero una cosa es una cosa y la miembra es otra. Y esta es la mia.

Buenas noches.... y buena suerte.